Ricardo Cupido, el protagonista de esta novela, es un detective privado atípico. Un tipo tranquilo, cuya prioridad es su familia, su mujer y sus gemelos recién nacidos. No vive obsesionado por sus casos y puede dejarlos en segundo plano si hay alguna urgencia familiar. Aun así, es capaz de llevar a cabo una investigación compleja en su ciudad, Breda, una ciudad mediana del interior de España, y en Madrid, en un caso que implica una desaparición, chantaje y asesinatos. El mundo competitivo del fútbol y el comportamiento caprichoso y cruel de mucha gente en las redes sociales sirven como paisaje de fondo de esta historia en contraste con una forma de vivir más humana en comunidades más pequeñas y más cerca de la naturaleza.
El método de trabajo de Cupido se basa en hablar con los testigos, con la familia y los amigos de los implicados para ir descubriendo poco a poco la verdad. No hay grandes exhibiciones tecnológicas, ni persecuciones a toda velocidad y Cupido ni siquiera va armado.
Sí hay capacidad de observación de pequeños detalles, empatía para obtener la colaboración de los testigos y reflexión sobre lo que ve y escucha.
Wendy es en muchos aspectos una novela tan atípica como su protagonista.