Matteo Terzaghi es un escritor europeo de primer orden, y no cabe duda de que vuestra valoración será la misma después de haber leído La Tierra y su satélite. No sólo por su estilo original, donde el autor opta por una sucesión de relatos breves a modo de redacción escolar que nos sumerge en una mezcla de ingenuidad, memoria y reflexión maravillosa, sino también por un lenguaje poético y doméstico muy bien entrelazado.
Este singular collage de textos está atravesado por diferentes temas como la escritura, los astros, la lluvia, el fuego, la salud y la enfermedad, que nos conectan de alguna forma con lo elemental y lo cósmico al mismo tiempo.
Terzaghi enriquece acertadamente la lectura evocando figuras como el joven Giacomo Leopardi, la Ana Frank de sus últimos días, el poeta Francis Ponge y, en más de una ocasión, a Robert Walser (a través de la mención de Fritz Kocher).
La ausencia de una trama lineal se ve sobradamente compensada por la invitación a mirar los pequeños detalles, lo que exige detenerse y disfrutar de la sensibilidad poética que atesora este magnífico libro, fundido entre las fronteras del ensayo y la ficción.
La elegancia, la dulzura, la sabiduría, el estilo y el oficio que se condensan en sus cien páginas os cautivarán.